
Miles de niños son utilizados como soldados en África, bien porque son secuestrados y forzados a ello, bien porque huyen de la hambruna y la necesidad.
Un sacerdote católico español denuncia en medio de África la situación que viven estos chiquillos, y muestra su labor callada a la vez que solicita ayuda internacional, de la ONU, para acabar con esta situación.
Gracias a Amnistía Internacional, por producir este documental, y a Telecinco por emitirlo.
La única pega está en que fue emitido a altas horas de la noche. ¿Cómo es que no lo emitió por la tarde, cuando muchos niños y jóvenes nuestros podrían haber aprendido tanto de estos muchachos que viven esta horrible realidad? Ah, sí: olvidaba que es horrible soportar niños devorados por las moscas o chavales mutilados mientras estamos comiendo; olvidaba que es más cómodo mirar para otro lado cuando vemos a alguien sufriendo...
Qué cabeza la mía...
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